NO SE
APRENDIO DEL PASADO
Por Sofia Flores
A 25 de la
captura de Abimael Guzmán nada se ha hecho por mantener la memoria del pasado trágico
de nuestra historia, la razón fue destruir todo lo relacionado al gobierno de Alberto
Fujimori un ex presidente a quien le toco el peor momento para gobernar ,
asumiendo esta responsabilidad con estrategias muy duras pero dándonos una democracia con estabilidad económica
y paz , aunque el precio fue el
sacrificio de muchos peruanos , el resentimiento social por la perdidas económicas y humanas , todo
este conglomerado de odio , injustamente
dio lugar a una gran hostilidad e
insensatez de no reconocer lo valioso de
una pacificación como primer pilar para el desarrollo de un país.
Por el contrario,
se incentivó el odio político y los intereses mezquinos de quienes gobernaron,
en estos últimos 20 años, se menosprecio todos los hechos alcanzados en poco tiempo,
inclusive se permitió el maltrato de los organismos DDHH hacia los comandos del
heroico rescate de la operación Chavín de Huantar abandonados a su suerte y
después de 20 años reconocidos por el actual gobierno.
En
especial nuestra educación fue deteriorándose, como consecuencia de la infiltración
subversiva en el magisterio, quienes con total indiferencia, faltos de
profesionalismo e imparcialidad, fueron incapaces de concientizar en nuestras
nuevas generaciones la verdad de los sucesos sangrientos provocados por el
grupo terrorista sendero luminoso llamándose guerrilleros, buscando el poder no
por convicción sino mediante la intimidación y la coacción.
Sendero
Luminoso con el liderazgo de sangre impuesto por Abimael Guzmán había decidido
aniquilar toda la institucionalidad democrática del país, bajo esta consigna gran
parte de nuestra infraestructura nacional fue destruida junto con el secuestro,
tortura y muerte de miles de peruanos, en su mayoría poblaciones indefensas con
escasos recursos, muchos de ellos escaparon perdiendo lo poco que tenían.
Abimael Guzmán
implanto una ideología no de transformación hacia un sistema justo de gobierno
sino la destrucción total de una sociedad para consolidar un poder dictatorial,
en donde todos los peruanos perderíamos lo más preciado de un ser humano, SU
LIBERTAD.
No hemos aprendido
del pasado porque hemos menospreciado el pasado, porque no se han continuado
las estrategias para combatirlo, porque tanto los gobiernos pasados como sus políticos
se han mantenido al margen de este problema, porque no se ha valorado el
trabajo de nuestras fuerzas armadas, por ello hoy tenemos el resurgimiento del terror,
gracias a la incapacidad e indiferencia de los gobiernos de Toledo, Garcia, y Ollanta.
La materia
prima más útil para la subversión es tener una democracia enfrentado entre si,
perdiendo credibilidad ante la población, esto es un terreno fértil para
demostrar por parte de los subversivos que la democracia también es un
terrorismo de derecha y no da bienestar al pueblo.
A 25 años
la tarea de concientizar el país no es fácil, pero debe hacerse de lo contrario
seguiremos viendo la formación de grupos como el movadef, plagado de jóvenes incentivados
por su idealismo, pero aprovechados para el interés de unos pocos.
La captura
de Abimael Guzmán dejo un epitafio abierto cuando menciono,” si uno muere esto
(sus pensamientos) queda en los demás” de allí la importancia de no permitir el
seguimiento de estas ideas en nuestros jóvenes contrarrestándolas con la verdad.
El terrorismo de hoy debe ser enfrentado ideológicamente,
concientizando a nuestras futuras generaciones una realidad palpable, no existe
sistema perfecto de gobierno, ni es el sistema democrático quien falla, son las
personas integradas en este sistema quienes deben hacerlo funcionar para beneficio
de todos los peruanos, allí el compromiso y la esperanza de los jóvenes para
forjar una democracia más eficiente.
A 25 años
de la captura de Guzmán también vemos a terroristas como Maritza garrido Lecca
siendo excarcelados, sin pagar reparación alguna al país, sin remordimiento de
culpa, sin reconocer todo el daño a nuestro país, un precedente para tener en
cuenta sobre el peligro de tenerlos nuevamente en las calles.
A 25 años
vemos con indignación que el liberar a terroristas no genera tanto odio como
considerar la libertad de Alberto Fujimori, fácil es para un terrorista salir
en libertad sin odio ni persecución, pero muy diferente la actitud hacia el ex
presidente capaz de combatirlos y devolvernos la paz, fácil es para un criminal
regresar a las calles con un mayor peligro para nuestra seguridad.
Pero cuán difícil
para nuestro sistema judicial, para los políticos, para los moralistas hipócritas
dar libertad al hombre capaz de darnos estabilidad económica, defender al país del
terror y darnos la paz, volvernos al eterno dilema de:
“TENER
LEYES, PERO NO JUSTICIA.”
